Balance tras medio año en China: 10 puntos clave (2º parte).

En la entrada anterior (https://califatodexian.wordpress.com/2015/10/13/balance-tras-medio-ano-en-china-10-puntos-clave/) hablé de los primeros 5 puntos clave de mis primeros meses en China y dejé los 5 restantes para la siguiente, así que ahí va la continuación:

  • Clima: con una extensión de casi 20 “Españas”, en China existen multitud de climas diferentes, desde el frío ruso de Heilongjiang hasta el verano caribeño de Hainan. Yo vivo en Xi’an, provincia de Shaanxi, situada prácticamente en el mismo paralelo que España, por lo que el clima es bastante parecido. El verano que he tenido, en el que no se han superado los 35ºC (exceptuando los típicos días tontos), y viendo cómo ha empezado octubre, me recuerda al clima del centro peninsular, es decir, un término medio entre la calurosa Andalucía y el crudo invierno de Castilla y León, sin llegar a esos niveles. Este ha sido el primer verano en el que no he experimentado ese verano cordobés de 45ºC, algo que agradezco infinitamente. Lo que sí tuve la oportunidad de disfrutar fue el verano monzónico de Guangxi, al sur de China, donde me llovió durante los 10 días que pasé por allí. En resumen, China es un mundo aparte, y el tiempo puede no tener nada que ver de una provincia a otra.
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El día de playa se torció un poco en Beihai.
  • Contaminación: después de más de medio año en China es justo ahora, con el acercamiento del invierno, cuando estoy experimentando la cara amarga de la atmósfera china. Lamentablemente, Xi’an es una de las ciudades de China con un nivel medio de contaminación más alto (hoy tenemos un nivel 4 sobre 6, catalogado como “Unhealthy”), por lo que hay que estar al loro y, al igual que quien mira el tiempo, consultar la contaminación del día para cogerte la mascarilla (aunque yo todavía no me he comprado una, y realmente aquí casi nadie la lleva) o para evitar hacer grandes esfuerzos al aire libre, ya que la cantidad de oxígeno que respiras es menor y podrías experimentar algún leve mareo o alguna dificultad al respirar (yo hasta ahora no he tenido problema, aunque hay días en los que me duele la cabeza y yo lo achaco a una jaqueca normal, pero vete tú a saber). Afortunadamente esto es como las olas de calor, y hay días en los que ni de coña voy a correr y otros en los que el cielo vuelve a verse azul. Eso sí, como he dicho, tienes que andar al loro (o apuntarte al gimnasio y olvidarte de hacer deporte fuera).
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Foto de ayer mismo desde mi ventana. No es niebla, no.
  • Idioma: el chino, esa lengua con una gramática tan simple, pero tan difícil de aprender. No tiene tiempos verbales, pero tiene 5 tonos y fonemas que, al menos al principio, hará que no pares de hacer muecas para intentar pronunciarlos. Por otro lado, lo más difícil del chino es sin duda “ponerse”, es decir, marcarte una rutina de aprendizaje fuera de tu horario laboral y social, ya que sin esta constancia los avances serán casi nulos al ser una lengua tan compleja. Los que están aquí solo para estudiar supongo que no tienen problema más allá del aprendizaje en sí, pero para los que curramos aquí, si encima añades que trabajo en español, que vivo con mi pareja, que es española, y que la segunda lengua que uso más en el campus y en la calle en general es el inglés, hace que las oportunidades de experimentar con el chino sean escasas. Además, a esto hay que añadir que el chino medio en cuanto te ve aparecer en la lejanía se va a cerrar y va a considerar que no tienes ni idea de chino, así que, aunque pronuncies la frase en un perfecto chino y con los tonos bien marcados, te obligará casi seguro a que se la repitas algunas veces más hasta que te entienda, se ría por ver a un extranjero hablar chino y empiece a hacerte caso, algo que desmotiva en muchas ocasiones. Eso sí, ahí sigo estudiándolo de vez en cuando, y con mucha paciencia.
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Lo mejor es montarte un grupo de “speaking” como este.
  • Viajes: este es uno de mis puntos favoritos hasta el momento. Vivir en un país con tantas y tantas cosas que ver y en un trabajo con tantas vacaciones es una auténtica gozada. No es casual que en algo más de 6 meses aquí, además de conocer Xi’an al dedillo, conozca ciudades como Pingyao, Guilin, Yangshuo, Beihai, Beijng, Chengdu… Y las que quedan. Se dice pronto, pero es como estar trabajando en Francia y pegarte despistes a Andalucía, Reino Unido, Hungría y hasta Rusia si me apuras (ese viajecito de 26 horas en tren). La información sobre las ciudades que he visitado las podéis encontrar en las categorías de la derecha. Me dejo otros enclaves de obligada visita, como las montañas de Cuihuashan y Huashan y ese pedazo de Buda de Leshan.

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  • Higiene: si viajar es mi punto favorito, la higiene es sin duda, junto a la contaminación, el peor valorado. No sé si es que el concepto de higiene es muy diferente al occidental o si directamente no existe, pero cada vez que voy al baño público de mi universidad o a cualquier otro paso unos segundos de mal rato, ya que no es agradable hacer lo tuyo encima de lo que han hecho otros y que encima la cadena no funcione. Otro suplicio es ir a lavarte las manos y encontrarte un lavabo mohoso y lleno de colillas… Por lo que la mejor opción es, sin duda, salir de casa lo más vacío posible y evitar en la medida de lo posible la visita a este vía crucis de retretes. De esto no pongo foto (de nada). De todas formas me comentan por el pinganillo que, como diría Aznar, están trabajando en ello con el objetivo de mejorar esta imagen tan desagradable. Ánimo, y que así sea.

China es un país particular, eso es algo innegable. En algunos aspectos tan parecidos, en otros tan diferentes… Una cultura que en muchas ocasiones choca, que te enamora o que repudias, pero que no deja indiferente. Conozco a mucha gente que llevando dos semanas aquí saldría por patas, a otros que estarían encantados, y es que China no es un país apto para todos los públicos.

Sin diversidad de opiniones no existiría debate; hay gente que está deseando pirarse y ya apenas ven algo positivo de estar en China, gente que ha venido y está deseando volver, gente que está aquí y que se ven aquí más tiempo sin problema, y gente que de hecho ya lleva aquí no años, sino décadas. Al que tenga curiosidad y duda sobre qué tipo de persona sería, si tendría más palabras negativas o positivas… Le animo a que venga si tiene la oportunidad, y que sea el mayor tiempo posible, aunque solo sea por tener más historias que contar a sus nietos.

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China es uno de los pocos (o el único) donde te recordarán que no hagas de vientre en el metro. Aquí si demuestran ser higiénicos.

“Ama a tus vecinos, pero no te deshagas de la cerca.”

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